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domingo, 19 de diciembre de 2010

Leoncavallo. Pagliacci. Herbert von Karajan. Orquesta y Coro del Teatro de la Scala de Milán. Milán, La Scala, 1965.


Queridos amigos de este blog. Esta tarde el ánimo vuelve a caer, acompañando al tiempo, frío y seco de esta tarde sevillana. He estado escuchando esta maravillosa ópera Pagliacci y no puedo más que dejarla a vuestro disfrute. No es que me deje de ánimo bajo, pero su intensidad y su mensaje me hacen pensar, quizá demasiado.

Pagliacci ópera con libreto y música de Ruggero Leoncavallo fue estrenada el 21 de mayo de 1892 en el Teatro dal Verme de Milán dirigida por el enorme maestro Arturo Toscanini con Adelina Stehle (Nedda), Fiorello Giraud (Canio), Victor Maurel (Tonio) y Mario Ancona (Silvio).


Generalmente Pagliacci se representa y también se acopla en las grabaciones discográficas junto con Cavalleria Rusticana de Mascagni. Ambas son las óperas más representativas del estilo denominado verista propio de finales del siglo XIX y verdaderas obras de arte, plenas de musicalidad, de sensualidad, de hermosísimas arias y a pesar de su escasa duración de una intensidad emocional enorme.

Primera Edición de Pagliacci 1892

Personajes
Canio, Payaso, director de una tropa de comediantes ambulantes (tenor)
Nedda, Colombina,  su esposa (soprano)
Tonio, Taddeo, un payaso (barítono)
Beppe, Arlequín, (tenor)
Silvio, un aldeano (barítono)
Paisanos

La obra tiene lugar en una aldea de Calabria, la tarde de un verano, de un 15 de agosto. Bellísima y a la par tristísima historia de amores ocultos y pasiones desbordadas es una muestra estupenda del alma humana y perfectamente transportable al día de hoy en el cual prima la posesión por encima de cualquier vestigio de amor y entrega solitaria y apasionada. Y al igual que en la obra, la vida real se disfraza en muchas ocasiones de comedia y teatro para conseguir los objetivos deseados sin pensar en nada más. Hay demasiada locura sin pensamiento noble.

La aproximación de Karajan es de una enorme intensidad, bellísima, absolutamente impresionante. Como siempre ejemplar en la perfección sonora, maravilloso en el dibujo del alma de los personajes, las paletas orquestales se usan maravillosamente para todos y cada uno de los pasajes y personajes. Las sesiones de trabajo de finales del verano de 1965 vieron a un Karajan abolutamente entusiasmado con el proyecto; la colaboración y la prestación tanto de coro, orquesta como de solistas fue digna de apreciar. El ímpetu de Karajan en mejorar y potenciar mejoras sutiles en las tomas esterofónicas era enorme para aquellas sesiones en Milán (incluso, casualidades de la vida se mejoró por algún que otro incidente "técnico" inesperado y no planeado como fueron la rotura del tambor que toca Canio o el grito, más propio de Psicosis, que lanza la corista anunciando la muerte de Turiddu en la grabación de Cavalleria).


Los excepcionales años de galera de Karajan implantaron en el maestro un conocimiento profundísimo de todas las artes que intervienen en la ópera y posteriormente su trabajo durante casi 20 años en la Scala no hizo sino mejorar ese conocimiento. Bebía de todos, intérpretes, directores, asistentes, directores de escena, cantantes, etc. Karajan continuó con la innovación apenas iniciada por Toscanini, Sábata, Guarnieri y otros directores e intentó dar un enfoque nuevo a estas músicas veristas. Un mayor impulso al valor musical, un impulso al contenido orquestal y un impulso al valor humano y dramático de las obras. Realiza un trabajo fenomenal creando un mundo expresivo poderoso, combinando y matizando de forma poderosa las sonoridades ácidas, violentas o sombrías, realzando la bellísima luminosidad de la masa orquestal, bellísima, elegante, dulce, colorida y constituída en la base sonora para el apoyo de la línea de canto. Buscó y logró de forma perfecta una musicalidad nueva, un dinamismo nunca visto y un emotividad justa. Basta escuchar su maravilloso final, ¡qué sonoridad mas absolutamente espectacular como vehículo de una emoción imposible de frenar.

He de reconocer que esta obra y esta aproximación me maravillan. Siempre lo ha hecho y creo que siempre lo hará.

Un bellisimo ejemplo del arte de un maestro único y de unos cantantes y una orquesta dignos todos ellos de la más absoluta admiración. Espero que lo disfruten con cariño, amor, pasión y sentimiento. Merecerá la pena.

Carlo Bergonzi

Traslación de Papeles en la Ópera

Leoncavallo
Pagliacci
Herbert von Karajan
Orquesta y Coro del Teatro de la Scala de Milán
Canio/Pagliaccio: Carlo Bergonzi
Nedda/Colombina: Joan Carlyle
Tonio/Taddeo: Giuseppe Taddei
Peppe/Arlecchino: Ugo Benelli
Silvio: Rolando Panerai
Un contadino: Giuseppe Morresi
Un altro contadino: Franco Ricciardi
Maestro del Coro: Robero Benaglio
Milán, La Scala, septiembre y octubre de 1965





Mp3

Beethoven. Fantasía Coral. Leonard Bernstein. Orquesta Filarmónica de New York. Westminster Choir, Warren Martin Director. Rudolf Serkin, piano. 1962.


Queridos amigos, hoy tengo el espíritu engrandecido, maniaco y expansivo. Me he levantado con enormes ganas de escuchar algo que estuviera en consonancia y así entre las cositas que tengo más a mano he encontrado esta aproximación preciosa de Bernstein y Serkin a la sublime Fantasía Coral de Beethoven.

Al inicio de esta aventura del blog dejamos quizá la más impresionante y maravillosa de todas las interpretaciones de las que tenga conocimiento, la fenomenal de Klemperer y Barenboim, electrizante, poderosa e impresionante. Esta aproximación de Bernstein y Serkin le sigue muy cerquita, desde mi punto de vista, aunque no llega a alcanzar la magnífica visión estructural y sonora del conjunto global de la obra que logra Klemperer ni el piano intensísimo, excepcionalmente marcado e intencionado de Barenboim. No deja sin embargo de ser bellísima y paradójica, muestra diferente de la unión de maestros de edades polarizadas e inversas en las respectivas grabaciones (Klemperer maduro, Barenboim joven; Bernstein joven, Serkin maduro).


  
Es una aproximación bastante más rápida en sus tempos, incluso al inicio de la sensación de acelerada o atropellada en el piano, sensación que desaparece rápidamente dejando sonar un piano de Serkin bellísimo, técnicamente estupendo y con un sonido espectacularmente apasionado, cálido y embiagador. La Orquesta Filarmónica de New York está brillantísima, magistral en todos los pasajes, bellísimos todos los instrumentos, con matices individuales increíbles (preciosos fagotes) y en conjunto maravillosamente empastados. Lo mismo podemos decir del maravillo Westminster Choir, habitual acompañante de la Filarmónica y colaborador en numerosísimas grabaciones de Lenny.

Una grabación a tener en cuenta, preciosa, lírica, emotiva, bien interpretada. Le hubiera faltado un poquito más de "alma" para llenarme por completo y seguir los pensamientos maravillosos del gran Beethoven:  "...La música es el clima de mi alma, ahí florece, y no brota de ella solamente hierba, como los pensamientos de otros que se dicen compositores. Pero pocas personas comprenden que cada frase musical es un trono de la pasión, y pocos saben que la pasión misma es el trono de la música."


A pesar de estos pequeños "peros" de mi modesta opinión no cabe duda de que sigue siendo una obra de arte absoluta; en su escasa duración y construcción, recoge una obra para piano solo, un concierto para piano y orquesta, una obra coral y un pensamiento universal, mediante un desarrollo de un tema y variaciones. El tema más famoso que se haya compuesto jamás, el germen de su Novena Sinfonía. Y todo ello impregnado de la pasión y monumentalidad propia del gran genio de Bonn. Una verdadera maravilla.


Letras en alemán y español de la Fantasía Coral


Beethoven
Fantasía Coral
Textos de Christopher Kuffner
Leonard Bernstein
Rudolf Serkin, piano
Orquesta Filarmónica de New York
Westminster Choir, Warren Martin, director
New York, 1 de mayo de 1962